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ESENCIALMENTE PARA TI (Previsualización gratuita)

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Un asunto bien planteado, del que nace un desafío, no conduce forzosamente a la resolución del asunto. Pueden presentarse perfectamente todas y cada una de las causas, de los síntomas y de las consecuencias, y, sin embargo, la solución más correcta y convincente no estará presente encima de la mesa.

Si la frase resultado no es una afirmación que motiva y entusiasma e inspira, jamás será la mejor opción. ¿Todo problema dispone de una sola solución?

La solución más adecuada y acertada, será aquella que pueda probarse con la lógica y coherencia de las mejores argumentaciones. Es la mayor aproximación a la perfección de una elección.

Un argumento es la justificación de una afirmación, su interpretación total y completa desde distintos ángulos. Pero no todas las maneras de justificar las afirmaciones son válidas y útiles. Resulta que existen argumentos de peso y argumentos muy livianos e irrelevantes y, también existen argumentos falsos que sólo quieren engañar. Es preciso reconocer de donde vienen nuestros propios argumentos, si desde la mente coaccionada por el Sistema o desde el alma libre que se expresa desnuda y desvergonzada.

Todos los argumentos que se enfocan en las emociones, son embaucadores. Son persuasivos y efectivos cuando apelan a los instintos más bajos del ser humano, sus vicios y pasiones, en vez de su virtud y la consciencia. Suelen utilizar la retórica y la demagogia para influir y adoctrinar. Quieren dominar voluntades, afectando las actitudes de las personas.

No es saludable servirse de la fuerza, y el chantaje y la amenaza, pero es lo que hace el Sistema. Ataca al ciudadano que sostiene una idea diferente al pensamiento único y oficial. En vez de refutar la idea con un razonamiento lógico, agrede, para evitar la conversación rica y plural entre dos seres humanos en igualdad de oportunidad, cada uno con su peculiaridad.

La agresión del Sistema toma dos comportamientos fácilmente identificables en las personas que los llevan a cabo, como partidarios y cómplices. Uno sería el comportamiento ofensivo, es decir, en vez de rebatir u objetar o desmentir la idea presentada, se ataca a nivel personal al ciudadano, manchando su reputación a través de calumnias y mentiras y dejando en un segundo plano su idea o propuesta u obra social. Se le señala como perverso o demente o perturbador del orden, ridiculizándolo públicamente.

El otro comportamiento es más privado, y se apoya en las circunstancias falseadas para favorecer ciertos intereses particulares. Tiene que ver con la obligación de apoyar a la autoridad. Por ejemplo, se le exige al concejal de un partido político que desista ante una iniciativa que beneficia a su municipio, solo porque se argumenta muy bien que el acto va en contra de los intereses generales del partido. Pero detrás de la cortina de humo que confunde al concejal, pocos son los que saben la realidad, y es que la iniciativa del concejal ensombrecería el brillo del líder de la formación política, por lo que se reclama el sacrificio por lealtad al partido. Es decir, en favor de una estructura piramidal que no permite la libertad personal y la mejora de la comunidad, se fortalece la relación del opresor y el sometido, a base de una argumentación emotiva y nada coherente y sin duda, perjudicial.

El Sistema y sus secuaces suelen utilizar diversos argumentos embaucadores que en sí mismos son engaños y trampas. Destacan aquellos que carecen de pruebas y evidencias tangibles y son resultado de la presión mediática. La técnica más habitual es la siguiente: como no se demuestra lo contrario, se supone que esa es la verdad. Esta sutil técnica es más dañina que la mentira que repetida mil veces se convierte en verdad.

Aquellos ciudadanos que andan en cualquiera de los caminos, en vez de su sendero particular, son los primeros que suponen que, como no se ha demostrado la falsedad de una proposición o afirmación o noticia, ésta es verdadera. ¿Quién dispone de la información privilegiada? ¿A quiénes les faltan los datos esenciales para determinar con claridad? ¿Está ayudando Internet al esclarecimiento de los grandes temas del género humano?

Cuando la verdad descansa en el testimonio de las personas que ostentan cargos de poder donde no hay una oportunidad para los Principios Humanistas Fundamentales, la sociedad demuestra estar en grave peligro.

DECIDIR LA VIDA AUTÉNTICA CON LA QUE DISFRUTAMOS

El Sistema elige la colección de opiniones y el abanico de posibilidades de lo que se puede y de lo que no se puede hacer. Suelen presentarse como correctas las acciones legisladas por ley, y aquellas actividades que ya otras personas han realizado con anterioridad. Esta premisa ahoga los atributos del alma. Consigue que algunas personas sean infieles al PROPÓSITO VITAL, traicionando su naturaleza genuina. Se deja a un lado el arrebato salvaje y el espontáneo sentir que expresa la llama del fuego interno. Porque la directriz del Sistema es moldear piezas que encajen perfectamente en la maquinaria, reduciendo toda posibilidad de rebelión de los ciudadanos convertidos en autómatas y soldados del Sistema.

La vida es creación. Existir es inventar a cada rato la propia existencia, de lo contrario, no es existir, es reproducir lo que se espera de nosotros, sin saber quiénes somos y qué podemos hacer y a dónde es que podemos llegar en verdad.

Imaginar y fantasear para concebir. Improvisar, innovar, trazando líneas nuevas con nuestra genialidad. Hay que descubrir, encontrar, hallar, tropezar con algo concreto. Cada persona tiene la oportunidad de alcanzar la mayor expresión de sí misma y, entonces, definir la trayectoria necesaria para la mejor vida posible. Sólo una vez hecho el hallazgo se puede hablar de la VIDA PLENA y con SIGNIFICADO (propósito).

Tenemos que inventar nuestra propia existencia humana. Este invento no puede ser caprichoso o inconsciente o parcial. Debe ser al resultado del Templo de la Vida, cuyos cuatro pilares son el sentir, el pensar, el decir, el hacer. Los cuatro deben de estar alineados desde la armonía y constituir un mensaje final común de absoluta coherencia. Así se crea el mejor mundo posible, seguro, porque está ahí… ¡a nuestro alcance!

La frivolidad y la pereza facilitan al Sistema adueñarse de hombres y mujeres a los que convierte en esclavos. El exceso de inteligencia, también aleja a los individuos materialistas e individualistas de la vida auténtica y plena. Ambos, opresores y sometidos, ni se abrazan ni se concilian, por consiguiente, permanecen en la Tercera Dimensión a falta del segundo nacimiento.

Todo ciudadano del planeta vive siempre en una circunstancia única e ineludible, que se constituye como una oportunidad para aprender y seguir avanzando en la evolución del ser. Ya somos todo en nuestra intimidad. El alma contiene la sabiduría, pero el Sistema la ha bloqueado por siglos de abuso de autoridad y poder exagerado.

La circunstancia no es lo que nos define. El adecuado análisis profundo de la situación y el uso acertado de la voluntad consciente, es lo que logra nuestro crecimiento personal y desarrollo humano. Se supera la adversidad mirándola a los ojos fijamente, no bajando la vista cobijados en la jaula del miedo.

Toda situación puede mejorarse, deben optimizarse los sucesos para crear mayor sosiego y alegría entre la población, la comunidad, el vecindario, la familia o la tribu. Esto es más amplio que cualquier ciencia y más complejo que las matemáticas, pero no será la razón quien provea de soluciones. Todos los secretos y misterios y respuestas, palpitan en el ahora mismo de nuestras almas.

Únicamente las personas que renacen de sus cenizas como el Ave FÉNIX, pueden aportar una semilla fértil para la cosecha de la humanidad que evoluciona, mutando a una dimensión superior.

A diferencia de la montaña, la piedra y la planta y el animal, el ser humano dispone de la capacidad para tomar consciencia de su ser y de la comunidad, de su naturaleza y de la Naturaleza, de su energía cósmica y del Cosmos. Cuando nacen, las personas no son todo lo que pueden ser y serán. Las personas empezamos a existir por nosotros mismos conforme crecemos y maduramos y anhelamos evolucionar. No traemos bajo el brazo un esquema del mundo o un mapa que señala el camino. No hay nada prefijado o impuesto, salvo la pirámide de la autoridad jerárquica.

El Sistema fija reglas y normas y leyes y tradiciones y costumbres y modas y un sinfín de directrices para regir el mundo. Está la libertad para elegir si aceptar y seguir la actividad generalizada, mezclándose uno con el rebaño civil, o por el contrario, escapar del grupo como oveja negra que se libera, ¿tú lo prefieres?

Hay un extenso abanico de posibilidades en nuestra sociedad para ser lo que cada persona aspira ser… o estamos condenados a repetir la historia de nuestros padres y abuelos…

Al ser humano le es dado el libre albedrío, la opción de elegir, pero el marco de posibilidades es muy limitado si nos regimos por lo que nos dicen nuestros familiares y el profesor y el médico y el presentador de televisión y el político y el policía y el sacerdote.

Al ser humano le es dado el poder elegir, pero no le es dado el poder NO ELEGIR, y sin embargo, lo habitual es descartar el derecho y la obligación de responsabilizarnos del propio existir, tomando decisiones, aceptando las consecuencias, comprometidos. ¿No te gusta el mundo en el que vives? ¡Haz otra cosa!

¿Te falta valentía?…

Es un privilegio la capacidad de decidir, un regalo para las personas, un don para el que se precisa cierto talento. Pero ese talento es innato, no se aprende en ninguna escuela, no requiere de títulos y exámenes, ni de asentimiento religioso o aprobaciones oficiales o conformidad legal. Quiera o no, toda persona debe hacerse cargo de sí misma. Debe estar comprometida en cada instante de su vida a existir de la mejor manera posible sin dañar a otras personas, pero sobretodo, sin dañarse a sí misma. Negarse la oportunidad de ser totalmente nosotros, es un suicidio, un comportamiento absurdo, un despropósito existencial.

Hay que poner la propia energía en acontecimientos determinados. Tú promueves acciones y eventos o ¿acatas órdenes? Las órdenes y directrices y normas que sigues, ¿son sabias? Quienes ordenan y dirigen, ¿incorporan en las órdenes su virtud? Los que gobiernan, ¿despliegan sus virtudes?

Todo lo que sucede en el mundo es el resultado de los actos de las personas, no de las Instituciones. Las Instituciones son rígidas y no tienen vida, no se mueven. Las mueven los hombres y las mujeres que las hacen funcionar en una dirección u en otra muy distinta.

Los ciudadanos deben responsabilizarse de sus actos, cosa que no sucede con la montaña, la piedra, la planta y el animal. Son peregrinos del viento o misioneros del alma o espíritus vitales. Son vegetales humanos o soldados del Sistema. Cada hombre y mujer es a su vez un centinela de sus convicciones y un espíritu aventurero que se auto regula. ¿A qué te dedicas? ¿A qué dedicas tu vida? ¿Dedicas tu energía a cuestiones sincronizadas con tus convicciones? Tus actividades diarias… ¿reflejan el potencial de tu alma? Oficio, ocupación, actividad… ¿reflejan tu alma?

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