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LA CULTURA COMO REFLEJO DE LA SOCIEDAD

AL MARGEN DEL SISTEMA Y REFUGIADO EN LA MÚSICA ROCKAWARE

Al igual que Robin Hood es un arquetipo de héroe y forajido del folclore inglés medieval, de gran corazón y alma justiciera que vive fuera de la ley del Rey de Nottingham, escondido en los bosques de Sherwood…

Ol Sasha se mantiene alejado del Sistema al que analiza con lupa para desvelar a la población mundial los detalles que pasan desapercibidos y reflejan la tiranía de la instituciones que abusan del poder frente al indefenso ciudadano. Lo hace de manera ejemplar en dos larguísimas canciones “FALSA JUSTICIA” y “CATACLISMO SOCIAL”. Pero no es únicamente un incendiario… también ha compuesto “NUESTRA CASA” y “ALDEA GLOBAL”, además de “RECETA PARA LA HUMANIDAD” y “ALTERNATIVA”. Estas dos últimas canciones, representan verdaderos himnos de unidad que reflejan su compromiso con el planeta y la sociedad.

LA CULTURA COMO REFLEJO DE LA SOCIEDAD

¿Refleja el cine la realidad de nuestros días? “Sí, y no!!”… responde Ol Sasha. A nadie se le escapa el encanto mágico del “Bosque de Sherwood” o el mensaje romántico del “Príncipe de los ladrones”. Rápidamente identificamos a Robin Hood, y su leyenda mediaval.

EL CINE, REFLEJA LA VERDAD SOCIAL… ¡SÍ!

Lo mismo que sucede con Robin Hood, igual le pasa a James Bond, convertido en un amasijo de músculos que sustituyen a esa increíble sofisticación elegante de los primeros films del agente 007 (con licencia para matar). Se mataba al villano porque lo merecía, al poner el mundo en peligro. La hazaña tenía su lógica y el planteamiento era muy simple: bueno contra malo y, el malo, es finalmente vencido por el bueno. Todo era coherente. Sin embargo, hoy se difumina el concepto de “la bondad” para dar paso al interés de un mayor poder que cualquier otro.

          

Sucede lo mismo al ver Ben-Hur (1959). En la primera película el conflicto (la teja desprendida) parte de un accidente irrelevante que se convierte en tragedia y traición, venganza y justicia, amenizada con la esperanza de un milagro que llega para ordenar felizmente toda la historia (se cura la lepra). La acción parte de un elemento sencillo y fortuito que no esconde malicia ninguna. El clímax final es una larga carrera de caballos donde “se vence al malo” con elementos externos al héroe que sólo exhibe su audacia y destreza y, es el azar el responsable de la muerte “del otro”. Hay clemencia y amor por el amigo de la infancia.

Sin embargo, en la serie estrenada cincuenta años después, deliberadamente existe una agresión (la lanza) que desencadena todos los sucesos y, así se legitima la violencia, partiendo de una agresión explícita. Se ensalza la acción bélica que deriva en la acción para entronar el “soy más fuerte que el otro”. Se justifica la “injusticia” contra el inocente, que es culpado a causa de la lucha “de un tercero” (el agresor) que desemboca en el atentado al romano. Suficiente para demostrar que la violencia, siempre desencadena una sucesión de eventos sangrientos que nunca terminan. Así se impone la “ley del más fuerte”. Se ensalza en el corazón de los jóvenes del siglo XXI la urgencia del -poder constante- para aplacar enemigos y dominar el mundo.

También sucede con la película ESPARTACO (1960), magníficamente interpretada por Kirk Douglas y dirigida por Stanley Kubrick. Se trata de un precioso alegato a la libertad, cuya escena cumbre hace levantar la voz de los personajes, tanto como la voz de cualquier ciudadano de hoy que no admite la esclavitud con un estruendoroso “Yo soy Espartaco”.

Es una película de estética inusual y significativa, que resalta la dignidad del ser humano. Ofrece escenas tiernas y de una sensibilidad inolvidable. Apenas hay unos minutos de “pelea” en las tres horas de su duración y 18 minutos. Pero en la actual serie del mismo tema es más importante el grupo de gladiadores y lo sangriento de sus combates y luchas en el coliseo romano. Desaparece la sensibilidad del alma humana, dando paso a lo constante de la “guerra”. ¿Se ha embrutecido nuestra sociedad?

La actual violencia en nuestra civilización, es causa de la cultura. De la cultura cinematográfica, tanto como de la cultura musical. ¿Qué aporte favorable tienen la mayoría de letras de las canciones más populares de los artistas más galardonados del planeta?

EL CINE… ¡NO ESTÁ REFLEJANDO LA VERDAD SOCIAL! Las películas no están mostrando los principios humanistas fundamentales. De hecho, si lo hicieran, las historias no serían interesantes porque “todo sería hermoso” y las situaciones fluirían en armonía. No podrían incitarse las emociones de los espectadores. Esta es la base del cine: escenas donde dos fuerzas se oponen y debe vencer únicamente una. Se presentan situaciones donde existen luchas y enfrentamientos. ¿Qué ha pasado con los profesionales de los guiones?… deberían aprender a elaborar historias basadas en la consciencia de unidad y la alegría compartida, como en el caso del film Cadena de favores.

Podrían ser escenas de “pelea”. Pero exhibiendo con arte la lucha interna. Por ejemplo, de un personaje alcohólico, que enfrenta el desafío de no volver a empuñar un vaso. También el dilema del joven insatisfecho con su vida que busca un motivo para darle sentido a su vida y que se acerca a las drogas, cuando su instinto le dice que debe seguir pintando, aunque no vaya a hacerse rico . La honradez del pobre que ha pesar de su calamidad, lucha contra los obstáculos de la adversidad, sin buscar la vía del dinero fácil traficando o robando… no provoca “pelear contra otro”. Habla de superarse uno mismo. Se trata de una aventura. Un viaje apasionante. Un gran pelea que sucede en el alma humana que los productores de películas no saben mostrar. Pocas veces se ven películas basadas sobre hechos reales que bien pueden estimular a hombres y mujeres. Hay biografías de personas de car y hueso que son más “realistas” e interesantes que los superhéroes de Marvel.

¿Por qué cuando en una película se habla “del que triunfa” lo vemos rodeado de mujeres droga alcohol y lujosas casas y automóviles? Triunfar podría mostrarse en la conexión con la Naturaleza y la paz interna. O navegando en un velero, con el cabello al viento en el mar abierto, disfrutando de ser dueño del tiempo y el destino. ¿Por qué todas las “diversiones” juveniles se muestran como “la gran fiesta” alrededor de una piscina con chicas y música y mucha bebida y drogas? A caso no es divertido caminar junto al río y subir una alta montaña para disfrutar de la vista del valle, acompañados con el sonido de los pájaros y el aroma de las flores…

Afortunadamente, está la música para hablar de la sociedad “que se mejora a sí misma desde la base, al margen de las instituciones”. Ol Sasha se refiere a los “ciudadanos comprometidos con la mejora de nuestra civilización, como raza con potencial todavía inexplorado”. Si todavía desconoces el género musical “de consciencia”, inscríbete en el grupo de whatsapp AMIGOS ROCKAWARE. Recibirás una canción nueva cada viernes, destinada a impulsar la innovación social desde la reflexión y la creatividad. Solicítalo con tu número al +34 692 681 063

Ahora que he tenido Tiempo Extra con este encierro obligado a causa del Covid-19, he visto todas las películas de Robin Hood. He podido comprobar como las primeras eran simpáticas. Las personas bromeaban entre sí, envueltas en un ambiente de afecto y respeto mutuo. La mayoría de los personajes sonreían, excepto el malo, que suele verse hostil e insatisfecho consigo mismo. Pero conforme las modernas versiones se fueron estrenando a lo largo de los años, se ha ido perdiendo esa espontaneidad infantil que tanto divierte. Se ha dado paso a la violencia explícita, a menudo, del todo innecesaria. Se abusa de la confrontación y la lucha. Ya casi nada queda del relato original, que hablaba de fraternidad. Hay una constante prisa por mostrar escenas donde se exhibe el combate y la batalla. El legendario Robin se ha convertido en un superhéroe con poderes sobrenaturales, nada queda del espadachín creativo que se salía con la suya a base de ingenio.

¿Dónde queda el espíritu humorístico que te hacía sonreír como espectador por la hazaña ejecutada con brillante astucia por el galán? Aquel simple mortal oculto en los bosques que robaba a los ricos para dárselo a los pobres. Tenía una causa noble y justa. Nunca buscaba la pelea… ¡se defendía! Se protegía con pocos medios y nada de “trucos” (efectos especiales). Lo hacía todo con un increíble ingenio que desconcertaba al oponente. Ha desaparecido el noble argumento “devolver al pueblo lo que es del pueblo”, sustituido por un “conseguir ganar a toda costa”. Alcanzar el mando, obtener más poder que el otro. Golpes en vez de palabras, y son tremendos golpes que resuenan con sonidos incisivos para acentuar la emoción del espectador. Acción trepidante, en vez de mostrar los bellos paisajes donde sucede la contienda. Sin debate o discusión, para entender las posiciones enfrentadas. Solamente la agresión de las hostilidades que reclaman sangre y muerte. No da tiempo a contar los fallecidos que se acumulan a montones y, eso deriva en lo siguiente: las personas le pierden el valor a la vida… los espectadores interpretan que es mejor matar que morir… vencer antes que perder… pero, ¿qué se gana con tanta lucha?

Tampoco queda claro en las películas. La confusión de los valores altera el comportamiento de la audiencia y, por ende, la realidad cotidiana de la población mundial. ¿Son buenos este tipo de mensajes para los niños y los adolescentes? Las aventuras antiguas que eran muy divertidas, se han convertido en guerras de contraataques militares cuyo resultado es la devastación y el caos que se resuelve con la ley de la fuerza. La enseñanza de la leyenda de Robin de los bosques, príncipe de los ladrones, se ha perdido en el olvido para dar paso a la brutalidad gratuita. Ya no importan los motivos que impulsan a alguien a defenderse. Ahora vale únicamente la acción y la lucha constante que en cada escena, pasa de un lado al otro, para impulsar la historia hacia adelante, sin profundizar en lo “humano” del suceso.

Se muestra sólo un camino: el acto justificado por lograr conseguir PODER. ¿Dónde están los ideales que determinan la conducta? ¿Por qué las actitudes de los personajes no reflejan la sensibilidad humana? Analizados los comportamientos de los personajes, resulta que parecen robots, cuyo software es vivir antes que morir, sin saber para qué viven o qué hacer con la vida que recuperan o cómo obtener un estilo de vida saludable y sin violencia. Se ha borrado el amor y la verdad sobre la libertad… la libertad, jamás es un derecho que otorga el poderos o el Sistema que rige el mundo. El libre albedrío es un don natural del ser humano que, una vez en su condición de ciudadano, queda atrapado en el organigrama de las instituciones. Se ha extraviado lo ético y lo moral, para dar paso al “causar daño para ganar”. Pero si se gana actuando como animales, ¿existe un logro auténtico? – Ol Sasha.

  

Robin Hood era el mejor arquero de su época, un defensor de los pobres y los oprimidos. Entendió la situación y no se cruzó de brazos. Luchó contra el sheriff de Nottingham, secuaz del príncipe Juan, quien intentaba obtener la corona del rey que legítimamente le pertenecía a Ricardo “corazón de león” perdido en las cruzadas. El sheriff cobrador de impuestos y el falso rey, utilizaban la fuerza “legal” para acaparar las riquezas de los nobles que se oponían a la tiranía de su explotación. El Estado era un despiadado ente opresor en la Inglaterra medieval, tanto como lo es en la actualidad el Sistema que domina el mundo. Cualquier edicto “injusto” al que se oponía un ciudadano, inmediatamente era sentenciado como un forajido… probablemente, ésta fue la premisa que le sirvió a Ol Sasha para su canción “FORAJIDOS DEL SISTEMA”.

El mito, tal y como la conocemos, empezó con la película “Las aventuras de Robin Hood” de 1938. Le siguió “Robin Hood” (1973) … “Robin y Marian” (1976) … “Rey de los ladrones” (1991) … “Una vida para Ricardo, Corazón de León” (1991) … “Robin Hood” (2010) … “Robin Hood” (2018).

“Las aventuras de Robin Hood” (1938). En la película, Errol Flynn es un personaje bondadoso, aunque al margen de la ley. El Príncipe explota a la gente. Hace que se desangre financieramente. Ha toma el poder, porque el legítimo Rey Ricardo está en cautiverio (su hermano). Cunado el héroe habla en contra del príncipe, es expropiado y declarado un fuera de la ley “ilegal”. Pero eso no le impide robar a los ricos, bajo la protección del Bosque de Sherwood, para ayudar a los pobres y más desvalidos.


“Robin Hood” (1973). Disney convirtió a todos sus personajes en animales antropomórficos en su caricatura animada. Ésta vez, el héroe se convierte en un ingenioso zorro, Little John es un oso benévolo. El príncipe John y su títere malvado sheriff, leones y lobos.


“Robin y Marian” (1976). Aqui el héroe ésta en edad avanzada (Sean Connery), que permanece al servicio del Rey Ricardo, mucho después de las cruzadas. Persiste ese gran amor por Marian (Audrey Hepburn) convertida en monja y bajo arresto por el Sheriff de Nottingham. Todo desemboca en un gran duelo para resolver el conflicto entre los dos.

“Rey de los ladrones” (1991). Kevin Costner se hace cargo del arco y la flecha con el apoyo de Morgan Freeman. El resultado fue un éxito rotundo de taquilla.


“Robin Hood” (2010). Un enfoque nuevo de la mano del director Ridley Scott, con Russell Crowe. Se presenta lo acontecido antes de que Robin Hood se internara en los bosques. Lady Marion (Cate Blanchett), va enamorándose lentamente de quien ha usurpado la identidad de su esposo, también lucha en la batalla de la playa. Repentinamente, el “malo de la película” traiciona su palabra dada. Entonces se origina la leyenda del príncipe de los ladrones que el espectador medio desconoce.

“Robin Hood” (2018). Es la última versión cinematográfica del salteador de caminos, personaje en el que es difícil apreciar su bondad o valores. Taron Egerton está presentado para una audiencia joven que se mantiene alejada del héroe original. Más bien oarece la adaptación de un cómic que la ilustración de una época medieval real. Nada que ver con el espíritu inicial del autor literario Ghino di Tacco, quien a su vez, fuera un histórico ladrón italiano cuya fama lo llevó a ser mencionado en la Divina Comedia y el Decamerón. El personaje creado se inspiró en su propia vida y aventuras.


Douglas Fairbanks fascinó al público en los años del cine mudo. Errol Flynn inmortalizó al personaje en una de las mejores cintas de aventuras de todos los tiempos. Cada cierto tiempo aparece una nueva versión de Robin Hood, pero se va perdiendo su esencia y convicción. Noble convertido en forajido por causa de fuerza mayor (explotación y violento dominio), se refugia con la Naturaleza como aliado. Roba a los ricos corruptos y lo reparte entre los pobres y marginados por el Sistema de entonces. Es digno de aplaudir.

El personaje se reinventa para el público milenial (millennials) y, ya nada contiende de su esencia pura y novelesca que hace a los soñares pensar en realizar utopías. ¡Es una lástima!

Las películas se parecen cada vez más a videojuegos que degradan la naturaleza humana en favor de violencia gratuita y sin una finalidad noble. El cine de superhéroes que habla de futuros no deja que nos centremos en el ahora mismo y la situación actual en la Tierra.

Ol Sasha se enfrenta con su música a los malvados Sheriff’s. Recomendamos escuchar su continuación a los discos ANARQUÍA DEL ALMA, pues EXTENDIDO es un material musical sin desperdicio. Cada canción es una lección, una oportunidad, un viaje, una invitación, una propuesta a mejorar entre todos la situación de nuestra época.

Después de más de 85 años, todavía considero a Errol Flynn como el mejor Robin Hood. El actor australiano protagonizó una cinta de ritmo trepidante de grandes virtudes humanas. El resultado es el clásico imprescindible del cine de aventuras, donde el héroe derrocha sentido del humor. Su presencia en la pantalla, es la de un auténtico héroe repleto de vigor y carisma, ironía y simpatía, audacia y destreza con la espada y el arco. Un tipo completo, todo terreno, que muchos niños quisimos igualar. En cuanto al romance de la historia… Richard Lester dirigió una infravalorada película crepuscular donde Robin y Marian, tomaban el protagonismo “humano” frente a los golpes y las flechas. Sean Connery bordaba como antihéroe melancólico al mito, mientras que Audrey Hepburn, como Marian, compartía las escenas más potentes y emblemáticas de la historia, donde la química entre ambos, destilaba un romanticismo que traspasaba la pantalla como toda una lección de vida amorosa.

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