Menú inferior

TEOREMA PARA EVOLUCIONAR - Sala Coaching Cósmico

DOS AMIGAS HABLAN SOBRE TEOREMA PARA EVOLUCIONAR de Ol Sasha

 

NOTA PERSONAL DEL AUTOR Teorema para evolucionar

A lo largo de mi vida, allí donde fuera, prefería actuar con mis normas que aceptar normas impuestas. Nunca me gustó seguir a la multitud y llevar la ropa de moda o utilizar las expresiones de mis compañeros de clase. Recuerdo que en un campamento de verano, los profesores me llamaron a una reunión en la que me solicitaron que no subiera a los árboles porque otros niños me imitaban y ellos no tenían mi agilidad. Fue entonces cuando escuché por primera vez la palabra “líder”. Yo solo disfrutaba buscando otra perspectiva del mundo, nunca busqué llamar la atención de nadie. Simplemente quería ser yo, y, ante la prohibición, he sentido demasiadas veces una sensación de “no encajar”.

Descubrí con los años que soy una persona extremadamente sensible, hasta el punto de soltar una lágrima con mucha facilidad. Suelo decir a las mujeres: “Nunca te fíes de un hombre que no llora”. Las lágrimas limpian el alma. Pero en vez de sentir y ver con los ojos del alma, nos han adoctrinado para mirar desde el Ego en un torbellino de pensamientos que nos confunden a nosotros mismos.

Tal vez por eso me costó encontrar profunda empatía con las demás personas, principalmente porque la sociedad en la que crecí me enseñó a “sacarle partido” a la gente evitando crear lazos. Me adiestraron para “ser el mejor” y mantenerme por encima de los demás, pero una vez alcanzado el logro no puedes evitar sentirte terriblemente vacío y con una sensación de que “la lucha” no merecía la pena. Luchar no te lleva a nada gratificante, te posiciona en el terreno del vencedor y el vencido, alejados de la cooperación y la sinergia humana y la fraternidad que regocija.

Más que inteligente, me considero “listo”, audaz, atrevido, intrépido, osado, valiente (sin ser imprudente). Aplico creatividad a mis actos que de repente se convierten en originales al compararse con los comportamientos estandarizados de los grupos con los que interactúo. Me gustaba relacionarme con las personas, pero a menudo me cansaba de inmediato si no me aportaban algo interesante, algún dato que yo desconociera, y, sobre todo, me aburría con la rutina. Pero lo peor eran las conversaciones realmente “estúpidas” basadas en lo que habían dicho en la televisión o lo que hacen y tienen las celebridades.

Reconozco que fui muy “radical” porque no quería perder mi tiempo en trivialidades, necesitaba aprovechar al máximo cada instante de mi existencia. Era muy intolerante con lo absurdo, con aquellas ideas o actos que no estaban bien argumentados o no tenían un servicio útil. Yo no hacía nada sin tener un motivo y saber la intención verdadera de mi acción, pero la mayoría de personas de mi entorno solían decirme que yo andaba siempre “justificando mis actos” cuando lo único que hacía era examinarme para encontrar la coherencia en mi vida.

Todavía hoy me exalto y entro en erupción como un volcán cuando se falta a la verdad, no entiendo la hipocresía o la doble moral. Asumo que la finalidad de una mentira es tan dañina que no tiene sentido utilizarla y, ante una clara y diáfana, me enciendo rápido como un fósforo. ¡Lo siento! Sé que no es manera de actuar, pero es mi naturaleza. Prefiero evitar esta reacción que obviamente no existe si previamente no hay un engaño directo. No justifico mi reacción, la razono para comprenderme a mí mismo y encontrar soluciones. Afirmo que todo sería perfecto si existiera la franqueza y la honestidad y la transparencia. Yo mismo no me gusto en absoluto con mi traje de ira.

No participo de la masa y el “pensamiento único”. Siempre me he caracterizado por ser la oveja negra que se aleja del rebaño. Me niego a formar parte de una maquinaria que me limita. Decidí a temprana edad no someterme a los designios de otras personas, por eso mi fragilidad laboral: muchos empleos en muchos sectores, pero siempre salvaguardando mi independencia para organizar la tarea y desempeñarla con libertad y ganando en función de los logros alcanzados, lejos de los horarios y la autoridad. Quizás por eso solía ser un modelo entre mis compañeros, jamás me he dejado doblegar y siempre he salido airoso de cualquier eventualidad.

La autoridad que no está respaldada por la coherencia y la justicia y la cortesía, me desagrada sobremanera, igual que la jerarquía laboral. Prefiero trabajar solo, desempeñando una parcela concreta que aporto al conjunto para mejorar el resultado, responsable de mis actos. Yo puedo hablar por mí, pero no por boca de otras personas. Cada hombre y mujer debe comprometerse y cumplir con la palabra dada. Nadie puede decir a otro qué hacer… sí puede mostrarle una manera adecuada de hacer esa actividad dado el caso de tener más conocimientos y mayor experiencia, pero es lo mismo que entregar una linterna… al final, el botón lo prenderá o no lo prenderá cada persona bajo su responsabilidad. ¡Libre albedrío!

La tragedia del fallecimiento de mi hija Ágatha (la semana que iba a cumplir sus dos añitos), me hizo variar las ideas que tenía acerca de la muerte y, penetré en lo espiritual, descubriendo el mundo que me aguardaba desde siempre en mi interior. Desde que tengo uso de mi consciencia he buscado el significado de la vida. Me interesaba sobremanera entender el mundo y a falta de luz a mi alrededor, indagué en libros de todo tipo (ojalá por entonces hubiera existido Internet). Nunca me cansé de preguntar mucho a las personas que me parecían entrañables y especiales, hasta que me recogí en mi intimidad y escuché mi propia voz.

En la mayoría de ocasiones, allí donde iba, siempre había quien me decía “tienes complejo de mesías”. Cierto que siempre investigué en cómo podía contribuir a mejorar el mundo. Siento un potente impulso por hacer “algo de provecho” para la Humanidad y, he tenido algunos obstáculos para identificar el camino, sin embargo, al no perder el enfoque, al atender la resonancia de mi alma, lentamente se han ido puliendo las piezas que han conformado un perfecto puzle que se va uniendo y, hoy, ya tengo la visión panorámica que siempre intuí. Mi viaje ha dibujado el sendero invisible que se hace visible.

Llegaba a un lugar y, al ver como estaban las cosas, quería “mejorarlas” y eso suele molestar, sobre todo cuando atenta contra los intereses de quienes “dominan” el lugar. Había “cosas que no funcionaban” y yo quería “aportar” es decir ¡sumar! pero mis propuestas escapaban al “control” de terceros y rápidamente era silenciado y marginado con la correspondiente etiqueta de “inadaptado” o “revolucionario” o “conflictivo”. Era realmente frustrante porque en mí no había malicia y la incomprensión de la mayoría me hacía verme a mí mismo como un “bicho raro”. En aquel tiempo, todavía no sabía del gobierno en la sombra y de la manipulación del estado a través de la educación y la salud y la religión y la ciencia.

La verdad es que ya en mi infancia era consciente de mí mismo, era muy perceptivo e intuitivo y mi sabiduría innata estaba presente como una luz que chispea, sin embargo, empezó a debilitarse desde que me encerraron en una aula (jaula) y me obligaron a sentarme en una silla (amarrándome de pies y manos), exigiéndome que memorizara datos que me parecían no tener sustancia ninguna (y que la mayoría de esos datos se ha confirmado que eran falsos). ¡Yo quería correr por el bosque! ¡Yo quería cantar con los pájaros! Quería desarrollar otras habilidades, mi inventiva y la fantasía hervían bajo mi piel. Necesitaba compartir mi mundo visionario pero a los adultos les pareció abstracto, y a las instituciones por las que fui pasando, muy peligroso. ¡Yo era un salvaje al que no conseguían domesticar! No aceptaba coacciones o intimidaciones.

Aprender es una experiencia activa, reflexiva, que se ejerce desde la propia vivencia, pero la escuela obliga mediante la estrategia de una exigida pasividad que se premia con títulos académicos (salvoconducto para el mercado laboral). Esa fue la primera estructura que sentí como un corsé que me aprisionaba el alma, y supongo que ahí comenzó mi indisciplina frente al poder. Yo soy respetuoso con aquello que entiendo y comparto, con las cosas que me explican y tienen una buena defensa, con todo lo que sirve y beneficia (pero no únicamente a unos pocos) y con aquello que no daña o perjudica (a una gran mayoría que mira alegremente hacia otro lado en su condición de víctima “feliz”). Sin explicaciones convincentes, por el uso de la fuerza, no me parece una forma adecuada de proceder. Y por eso es que no fui cómplice de “las tonterías” de una sociedad ciega al sentido común y a la potencia universal. Preferí retirarme del Sistema para encontrar mis tesoros.

Si alguien me pide que haga algo, debo conocer las razones, el por qué y el para qué de la actividad, de lo contrario no me gusta entregar mi energía. Necesito cooperar en acciones que van de acuerdo con mi visión cósmica. He pasado mis primeros cuarenta años con una sensación de impotencia y frustración que afortunadamente he dejado atrás, igual que la tercera dimensión. Llegué a desesperarme, hasta que comprendí en Ometepe (Nicaragua) que la verdadera existencia humana sucede en este preciso instante. En Samaná (República Dominicana) he finalizado Teorema Para Evolucionar, un texto que nació en Tikal (Guatemala 1999) cuando fui capaz de verme a mí mismo observándome en su totalidad (El Jaguar pudo conversar con la dualidad de mi persona y yo fui testigo). Con el comienzo del siglo me convertí en Hombre Hecho Cielo y, entre el equinoccio de diciembre 2012 a marzo 2013 salió a la luz Ciudadano Cósmico.

Ya no me importa si la gente no me entiende. Ahora sé que el mundo actual no es la única realidad posible. Habito cada vez con más facilidad la quinta dimensión que crea una existencia verdadera más potente que este Sistema de cárcel sin barrotes donde los prisioneros están satisfechos en su cautiverio. No me importa ser malinterpretado o censurado o señalado como un demente. Solo vivo de acuerdo a mí mismo, sin dañar a nadie. Así encuentro mi equilibrio interno en armonía con el Cosmos.

descarga pdf completo TEOREMA PARA EVOLUCIONAR

, , , , , , , , , , , , , ,

No comments yet.

Deja un comentario

Ol Sasha - Webmaster