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AUTENTICO ESPÍRITU DE LA POLÍTICA Y EL EJERCICIO DEL VOTO

La política es demasiado seria y aburrida, la gente no suele entenderla, por ello se alejan, porque le falta verdad y amor incondicional. La verdad de la vida que hace interesante la aventura del desafío y el dilema, tanto como el amor que facilita la plenitud existencial del ser humano que garantiza la convivencia armoniosa entre unos y otros a través de la fraternidad.

La política es la actividad silenciosa de los ciudadanos, pero muchos de ellos y ellas no lo saben, por tal motivo jamás la practican. Sin embargo, está aquí mismo, y se trata de una valiosa oportunidad de inmensidad inagotable. Los políticos profesionales les han hecho entender a los ciudadanos que sólo es para unos cuantos elegidos. Sobre esta mentira edifican todas las demás. Convirtiendo la noble tarea de hacer posible todo cuanto es relevante y necesario, en un sin fin de excesos marcados por negligencias e irresponsabilidades. Porque a los políticos tradicionales no les interesa la verdad, tampoco el amor al prójimo y la fraternidad. Únicamente quieren tener la razón, y, lo peor, es que no saben argumentarla desde la coherencia y la pedagogía t por eso la imponen por la fuerza. A menudo señalan al pueblo los peligros del mañana, pero luego no se molestan en explicar por qué no han sucedido tales males. Prometen construir puentes donde nunca hubo ríos. ¡Cuidado! Porque cuando quienes mandan pierden la decencia y la ética, aquellos que ciegamente obedecen, pierden su dignidad y la libertad más básica y sagrada. Es justamente al actuar unos y otros sin el debido respeto por la virtud y la excelencia humana, que llegamos al punto actual del mundo que se caracteriza por la esquizofrenia.

La política se ha convertido en el permanente disfraz del interés general que asegura que es por “el bien del pueblo”, cuando prima realmente el interés particular del partido y los dictados de las corporaciones multinacionales. Al final, la política que descubren los nuevos adultos que ingresan en la sociedad, son los espectáculos de las riñas mediáticas que distraen o encienden los ánimos para el odio y la fragmentación social. En vez de buscar la cohesión y la convergencia en asuntos prioritarios de bienestar general real, se atienden las voces de los organismos situado por encima de los estados y los países. Entonces inventan problemas globales o peor aún, los crean y les dan forma y nombres pegadizos, para luego ofrecer las únicas soluciones posibles que benefician a pequeños grupos escondidos entre las sombras, mientras perjudican a la mayoría de la ciudadanía planetaria. ¿Esto es democracia?

Una minoría buscando problemas, creando tendencias y conflictos, para encontrar la manera de añadir mayores ventajas a su condición de información privilegiada y capacidad para confundir. Diagnósticos falsos, cortinas de humo, engaños gigantescos con cara de monstruos para que a continuación, se apliquen remedios equivocados o protocolos absurdos. Sin embargo, la política vanguardista, es el arte de recuperar la pureza de la democracia. Esa democracia participativa en la que el pueblo marca los asuntos y los temas y las prioridades, delegando la acción directa en un equipo de gestores públicos con garantías para la resolución en los compromisos. Comprometidos con la bondad y la transparencia, la ética y la virtud, la responsabilidad y la confianza en uno mismo y el alma ciudadana.

¡No! La política no puede seguir como hasta la fecha, sirviéndose de los hombres y las mujeres demasiado desorientados, bombardeados por falsas noticias y risitas históricas y fotografías trucadas. Haciéndole creer a la población sin criterio, a la masa que no está siendo crítica con lo que ocurre en nuestra época de atropellos y golpes sistemáticos, asegurándoles que “este es el camino y no hay otro”. ¡Existe la alternativa! Claro que sí, afortunadamente hay otra manera de hacer las cosas. De lo contrario, estamos firmando el acta de defunción de nuestra especie, condenada, abocada al abismo de la extinción.

Si prevalece ese dicho “vota al candidato que menos prometa, porque será el que menos te defraude” entonces se evidencia que el sistema de gobierno ha fracasado en su espíritu. Si el programa electoral no logra atención sincera. Si quien encabeza la lista no estimula a pesar del maquillaje y la ropa impecable. Si durante el mitin o la entrevista, el candidato deviene un busto parlante de sonrisa postiza, ¿cómo reclamarle al pueblo que se traslade hasta las urnas?

La habilidad de los políticos ha demostrado que la sensatez consiste en no responder a las preguntas. Su destreza radica en saber disimular la sumisión que acata la disciplina de voto de su partido, repitiendo las consignas y los patrones del globalismo. De verdad, es cierto eso de que “Hay momentos en la vida de todo político en que lo mejor que puede hacerse es no despegar los labios”.. ¿sí? Lo afirmó el señor Abraham Lincoln, presidente de Estados Unidos entre 1861 y 1865.

Será que hay instantes gloriosos y, tienen que ver con el diálogo interior y la voz popular, instantes que cambian radicalmente todo lo acontecido. Será pues un momento estelar el próximo sufragio en el territorio español, ¿lo será?
La política está en todas partes y constituye una actividad que afecta a todo el mundo.

 

QUÉ SIGNIFICA EL VOTO ELECTORAL

Política y políticos ocupan un papel determinante en la vida del ciudadano. La política está en todas partes, es causa y consecuencia de los eventos sociales y económicos en cada país. Pero la democracia y lo político, ¿es un juego retorcido? Complejo ¡lo es! Porque los protagonistas así lo han querido, ¿pero quienes son los auténticos protagonistas? ¿El pueblo? Es a los ciudadanos a quienes afecta la política, a todos y sin distinción, entonces, ¿debe poder opinar la población? El proceso electoral, ¿es suficiente?

A todos alcanza el brazo político, hombres y mujeres, adolescentes niños y ancianos, aunque no ejerzan su derecho de votar. Igualmente les influyen los resultados electorales o, ¿será que da igual a quien votas.. porque la agenda está suscrita más arriba del estado?

Existen dos clases de política, la política de consciencia y la política de la vieja guardia. La política de concretar desafíos y prioridades, frente a la tradicional política de fabricar problemas para encontrar convenientes soluciones programadas. Hay una política sensata y una política que se practica, impidiendo a la ciudadanía saber exactamente la verdad de lo que pasa. Por consiguiente, aquellos hombres y mujeres que saben el significado real de la palabra política (hacer posible lo necesario), a estas alturas de la partida, ya saben que se engaña a parte del pueblo con hechizos, y, que parte del pueblo permanece bajo el influjo desde hace demasiado tiempo. Sin embargo, cuando la consciencia está en marcha y el alma activada del pueblo ya no se puede seguir engañando todo el tiempo y, este es el punto, se están dando las circunstancias para realizar un “borrón y cuenta nueva” para iniciar con la página en blanco durante la primavera próxima.

¡Insisto! La política natural y desnuda es muy sencilla. Nunca se ha tratado de una ciencia relacionada con el poder. Jamás es la política, eso que realizan como actividad los que gobiernan y salen en la prensa y la televisión. La auténtica política es un arte que precisa artistas sensibles y delicados. La política verdadera y genuina es muy, muy simple. Se trata de la fraternidad reflejada en cada decisión. Es la autenticidad del individuo que plasma sus tesoros internos en la gestión de su cargo.

¿Cuál es el sentido de la vida? El sentido de la vida está impreso en el significado que le das a tu manera de existir. Encontrarle sentido es la tarea individual de cada ser humano. La plenitud existencial depende de saber dotar a cada minuto y gesto y situación, de la genuina esencia que nos caracteriza a cada uno en particular. Así le proporcionamos vida al acto que deviene acontecimiento y, estamos insuflando energía a la historia que protagonizamos.

La pureza de la política hay que admirarla con los ojos del poeta. Porque la política puede ser la verdad del amor en libertad, que toma forma en la vida pública. Agrégale a la verdad y al amor, los principios humanistas que son la dinámica de la espiritualidad creativa que fluye para convertirse en eventos magníficos ¡asombrosos! Todo se reduce a la dignidad y el libre albedrío del político, es decir, la soberanía individual del hombre y la mujer que vibran con su alma desplegada. Así surge la responsabilidad de la armonía convivencial, me refiero al compromiso del gestor público que nace de la comprensión de sus atributos íntimos. ¡El palpitar!

Cada ser humano es importante, vital para la especie en la que participamos. Tan sólo hace falta un entorno saludable y pacífico, creativo y cooperativo, y son los ciudadanos que se expresan quienes emergen en la sociedad. Los que palpitan desde sus entrañas conseguirán mejorar este mundo de corrupción constante. Pero únicamente si evitan la indiferencia que causa dejadez y abandono. ¿Puede un voto cambiarlo todo? ¿Mejorarán las cosas si muchos votos se orientan adecuadamente? ¿Surge un nuevo perfil de candidato al que votar?

Hacen falta oportunidades para la cooperación y la tranquilidad del diálogo íntimo, y, por supuesto, hace falta recuperar la confianza en uno mismo y proyectarse de adentro hacia afuera, desde la confianza y la responsabilidad. Pero, ¿cuántas formaciones políticas permiten esta circunstancia? Afiliados y simpatizantes, ¿logran pronunciarse?

La “política” inicia en el hogar, está en la escuela y las universidades y las academias, en el supermercado y la consulta médica y en el estadio deportivo, no solamente en las actividades que se asocian al presidente y sus ministros. La política está presente en cada elección particular, en todas las toma de decisiones de un grupo que afectan a los demás. La política consta de opciones y posibilidades, de las negociaciones y los acuerdos, de las distintas formas de relaciones e interacciones que se dan entre los seres humanos. Política no es únicamente “el poder”. El poder de unos pocos que organizan el flujo de información y la distribución de los recursos de un país ¡eso no es política! Esa cosa fea ha derivado en corrupción ¡abusos! Vigilancia control y dominación que explota a los más débiles y vulnerables de una población somnolienta conectada a la red que atrapa al incauto.

Sin embargo, en su esencia, política en mayúsculas, significa el estudio permanente y el análisis exhaustivo de los estados ideales del ser humano, individual y colectivamente. Hoy más que nunca, la acción de los políticos en cargos de poder debe ser el examen del modo en como los valores pueden corregir las fallas. Hay que verificar las leyes, para adaptarlas a la realidad de las costumbres naturales, en vez de continuar con los artilugios y lo artificial de la actividad actual que se aleja de los casos urgentes y reales. Porque la política debe ser la obra de arte que persigue las necesidades vitales, y, nada puede ser más vital y esencial, que la vida convertida en obra de arte.

El acto de votar es remontarse al inicio de la responsabilidad. Votar es un deber ciudadano, un derecho que ha costado vidas en el pasado. El voto equivale a la reflexión acerca de la vida en la sociedad que se quiere, ¿te gusta la sociedad de nuestra época?

¿Puedes imaginar una alternativa? Consideras que con tu voto, ¿puedes participar de su creación? Las campañas electorales, ¿son el conjunto de medios que empleamos para dibujar e imaginar un mundo mejor? Pregúntate, ¿cuál es la intención del candidato? Quizás sea servir, para lo cual se requiere de vocación, honestidad y valentía. Tal vez sólo pretende alcanzar los fines del partido político. ¿Qué dicen los estatutos de la formación, respecto a su finalidad y objetivos?

Basta un instante para averiguar el interés y la motivación, y, entonces, el ciudadano puede ejercer su voto con mayor confianza y seguridad. Así aparece la satisfacción, en vez de la frustración y la decepción.

¿Cómo se encaja en un sistema que se rechaza? ¡No se puede! A menos que te traiciones a ti mismo. Sin embargo, está la opción de corregirlo o mejor aún, de proporcionar una alternativa. ¿Por qué tanta gente todavía no despierta? Porque la realidad es una pesadilla. Prefieren seguir aletargados, anestesiados, abandonados.. por falta de honestidad y valentía, pero entonces, ¿dónde queda la dignidad? Si pudiendo optar al libre albedrío, el ciudadano se somete a la libertad del Estado, ¿dónde está el ser humano capaz de existir a plenitud de facultades?

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